Mi bomba & Yo.

Published by Francisca Arce on

Durante el último tiempo me han repetido las mismas preguntas en distintas ocasiones, y creo, realmente que merece la pena hacer un análisis en el cambio de vida antes y después de la bomba de insulina.

Como todas las cosas en esta vida, me atrevo a decir que la bomba de insulina no es una excepción, ya que tiene un lado bueno (realmente bueno) y un lado que no podría decir malo, pero sí más intenso, del cual no nos enteramos antes de tenerla, porque tampoco es que se nos comente mucho, sino que sólo se nos plantea los beneficios en el tratamiento y manejo de la DT1.

En este año y dos meses que llevo con la bomba, puedo decir que he pasado por intensas etapas de amor y odio, y para hacer más justo este análisis, partiré con lo más intenso de mi relación con ella…

Creo que lo más complicado que me ha ocurrido es la constante conexión, el no poder desconectarme ni olvidarme por algunos momentos, ya que al estar siempre conectada la bomba emite alarmas, te da avisos y notificaciones que requieren tu preocupación y acción en cualquier momento, ya que puede ocurrir durante una reunión, en el baño, mientras duermes, o mientras lees un libro.

Siento que antes con la inyección si me despejaba un poco más, ya que cumplía con mi medición, me inyectaba, comía o lo que fuera que necesitaba y hacia mis actividades normalmente, sin alarmas e interrupciones que me sacaran de lo que estaba realizando. Confiaba sólo en mis síntomas para la toma de decisiones y mantenía mi rutina con“normalidad”.

Otro factor intenso, y ahora con estas temperaturas más aún, son las fallas de cánulas y/o pérdida de sensores, ya que puede ocurrir una mala inserción o que fallen los dispositivos antes del tiempo estipulado, lo cual te puede llevar a un alza de glicemia y a una pequeña descompensación. Digo pequeña porque una vez solucionado el tema con la cánula debería todo volver a la normalidad…En relación a los sensores pueden haber pérdidas, de éstos, antes de lo estipulado por la disminución del pegamento de los parches, por las piscinas, etc.

Ahora bien, para que seamos justos, tenemos que ver el lado positivo también, y este es el control y la estabilidad que podemos lograr con la bomba, y es que de verdad, estoy 100% de que jamás lo habría logrado sin la bomba de insulina, porque mal que mal pese a su intensidad, me ayuda a tomar decisiones en los momentos correctos para evitar las descompensaciones y eso si o sí va a favorecer a mi organismo, ya que me previene las hipoglicemias severas y me ayuda a no llegar a un alza tan grande, independiente cuál sea la razón (mal conteo de carbohidratos pre comida, exceso de insulina, estrés, nervios, etc).

Como muchas veces ya me ha tocado poner en la balanza los aspectos positivos y negativos, pero tengo mi decisión más que clara, y es que después de mis 19 años con diabetes sin duda alguna seguiría ahora con la bomba, ya que mi plan es mantenerme sana y saludable, sin desarrollar alguna complicación crónica asociada a la diabetes (neuropatía, retinopatía, daño a los riñones, etc), y sé que el camino correcto para esto es la bomba de insulina con el monitoreo continuo de glucosa.

Ahora bien, si tuviera dos o tres años con diabetes, no la preferiría aún, pero sí trataría de estar lo más compensada posible con la inyección y las comidas, que también se puede, pero según yo, cuesta un poco más.

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