ORGANIZARSE FUERA DE LA CASA: Cumpleaños, vacaciones, dormir fuera de casa, paseos… ¿Lo dejo o no?

Published by Francisca Arce on

Querer al hijo significa enseñarle a vivir con su diabetes con lamayor normalidad posible, para que pueda ser un niño comootro cualquiera y se sienta querido y feliz.

Cumpleaños, vacaciones, dormir fuera de casa, paseos… ¿Lo dejo o no?

Desde el punto de vista del desarrollo emocional del niño, es absolutamente necesario que acuda a todo aquello que acontezca en su vida. Obviamente, no se trata de “llegar e ir” sino de asesorarnos con su equipo diabetológico cómo manejar esas situaciones extraordinarias. Y en este sentido, tanto el niño como la familia, cada vez se sentirán más seguros, en la medida que vayan adquiriendo experiencia, es decir, que vayan exponiéndose cada vez a más situaciones.

Pero, ¿Por dónde empiezo? Es necesario que sea una exposición gradual, es decir, de menos a más. Por ejemplo, si desde que tu hijo tiene diabetes no ha ido ni siquiera a un cumpleaños, yo no empezaría durmiendo fuera de casa… sino que comenzaría por lo que consideres más sencillo y seguro. Por ejemplo, dejarlo un rato en la casa de un amigo, con el apoyo de los padres de este.

Pero ¡¡¡SIIIIII!!!!!!!El niño con diabetes debe acudir a las mismas actividades a las que acuden el resto de sus iguales.Aunque eso sí, preparado y sabiendo manejar la situación, sabiendo que el resultado quizá no será perfecto.

Es comprensible que esas primeras veces los padres se sientan angustiados y preocupados, pero esa angustia la tienes que resolver tu mismo como padre, y no hacer que tus miedos limiten la vida de tu hijo. 

Además, ten en cuenta que cuantas más cosas aprende un niño a hacer solo, mayor es su autoestima, es decir, más se quiere a sí mismo. 

Un ejemplo: Un niño de 8 años con diabetes es invitado a una fiesta de cumpleaños en casa de un amigo. Sus padres saben que es una situación que puede afectar a su glucemia.

Entonces los padres:

• Intentan chantajearle para que no vaya y evitar así, la situación de riesgo.

• Otros padres deciden prepararle en casa la merienda. Le pesan el pan del bocadillo y le compran una lata de Coca cola Light.

• Otros, lo toman como una situación excepcional, y deciden no realizar ninguna acción hasta la cena.

• Otras familias se plantean el cumpleaños como una situación extraordinaria que requiere medidas extraordinarias. Le pone una dosis suplementaria de insulina y le indican lo que puede comer.

¿Qué creen que es lo más beneficiosa para el niño?

Lo que pretendo decir es que, en todas ellas, el objetivo es el mismo: Buscar el equilibrio entre la comida y la insulina para evitar el desajuste en el control de la diabetes. Sin embargo, las repercusiones emocionales en el niño y en sus padres no son las mismas. Piensen en esto… 

Incluso, muchos padres refieren temor a llevar a sus hijos al colegio. 

¿qué pasa si comen de más? ¿qué pasa si les da una hipoglicemia y yo no estoy? ¿qué pasa si juega demasiado a la pelota y se inyecta demasiado? ¿qué pasa si le ofrecen dulces y no se atreve a decir que no? O peor aún, ¿qué pasa si se llegara a desmayar? Si bien todas estas preguntas son válidas, están cargadas de ansiedad y temor, lo que como dijimos anteriormente, no nos permite ayudar a nuestros hijos, nos dejan pegados en los “qué pasaría si” y quedamos petrificados, pensando en nuestros miedos más que en las herramientas que podemos desarrollar en nuestros hijos. 

Tenemos que tener muy claro que nuestro propio temor es DIRECTAMENTE PROPORCIONAL al temor que le estamos transmitiendo a nuestros hijos. Por esto, nuestra seguridad y confianza en ellos será crucial para su autocuidado y autonomía progresiva. Recuerda: ESTO SE LOGRA LENTAMENTE! 

Tenemos que entender que si no permitimos a nuestro hijo salir al mundo, hacer su vida de forma normal, sentir que puede hacer una vida como cualquier otro niño, le estamos abriendo la puerta a vivir temeroso, inseguro y con un sentimiento de sí mismo de anormalidad, rareza y pena. 

Si, en cambio, le damos las herramientas, los acompañamos, le mostramos el camino, lo guiamos y le vamos soltando la mano con el paso del tiempo mostrándoles cuanto confiamos en ellos y demostrándoles CON LOS ACTOS QUE ESTAMOS AHÍ PARA LO QUE NECESITEN, les estamos construyendo el camino para vivir una vida tranquila, con la autoestima necesaria para cuidarse de forma autosuficiente y autónoma. ¡NO SE TRATA DE SOLTARLES LA MANO, SE TRATA DE PERMITIRLES QUE ELLOS VAYAN SOLTANDO LA NUESTRA AL LOGRAR INCORPORAR SANAMENTE LAS HERRAMIENTAS DE SU PROPIO AUTOCUIDADO!

VALENTINA BRAVO PELIZZOLA

www.psicologiaadolescente.cl

@mividacondiabetes

Psicóloga, magister en psicología clínica, post grado en psicopatología infanto juvenil. Especialización en Trastornos Alimentarios. 

DIABÉTICA A FULL ¡!! JAJA. 

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